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Un film homenaje a un cineasta casi secreto, Jorge Acha

Un homenaje al pintor, cineasta y escritor argentino Jorge Acha, cuya obra signada por la autogestión y la alegoría permaneció marginada del circuito comercial, es lo que proponen Gustavo Bernstein, Carlos García y Alfredo Slavutzky en el documental “Thálassa, un autorretrato de Jorge Acha”, una suerte de cuaderno de bitácora que explora su pensamiento y el mosaico de sus imágenes.

“Producido por la Asociación Civil Jorge Luis Acha, el filme es un autorretrato en la medida en que es el propio Acha quien se narra a sí mismo, sin intervenciones de terceros que lo evoquen, a través de una entrevista donde sus narraciones, reflexiones y revelaciones son la brújula que guía el relato, ilustrado por sus pinturas, fragmentos de sus filmes y retazos de su prosa.


La larga entrevista que sostiene la narración, en la que Acha también habla de su vida, a través de secuencias que registran los paisajes de su infancia y de sus viajes por los mares del mundo, fue realizada en 1988 en VHS por los críticos Rodrigo Tarruella y Carlos García (codirector del filme) y recientemente recuperada en formato digital.

“Cuando García me mostró ese material enseguida me di cuenta de que ahí había un filme. Es una entrevista extraordinaria por la complicidad que logran con Acha, quien está especialmente lúcido y ocurrente. Me pareció que combinando ese material con su propia obra el espectador iba a poder acceder a un retrato cabal de este artista que pasó casi anónimamente por la vida”, afirmó Bernstein, otro de los directores.

“El suyo era un cine hecho con escasos recursos y notable creatividad, y con los medios que tenía a su alcance. Si en su pintura aparece una especie de monje zen contemplador de la naturaleza, en su cine aparece la sociedad y el hombre en relación a los otros hombres”, señaló Bernstein sobre Acha, quien también escribió crítica cinematográfica para las revistas “Biográfo” y “El amigo americano”.

Bernstein, que considera que Acha dejó “una obra pictórica, cinematográfica y literaria de hondura conceptual”, viene trabajando con el legado del artista desde hace muchos años y fue uno de los responsables de la publicación del primer y el segundo volumen de su libro “Escritos Póstumos”, además de impulsar la digitalización de su pintura (dispersa en distintos museos y colecciones privadas) y de sus primeros cortometrajes.

Fallecido en 1996 en Miramar, ciudad de la que era oriundo y donde pasó la mayor parte de su vida, fue autor de cortos como “Impasse” (1969) y “Producciones Arena” (1976), además de los largometrajes “Hábeas corpus” (1986), “Standard” (1989) y “Mburucuyá” (1992), que no tuvieron distribución comercial pero sí fueron exhibidos en la sala Leopoldo Lugones y en una retrospectiva de su obra en el Bafici 2006.

Mientras que “Habeas Corpus” es un original relato de un prisionero torturado por la última dictadura militar, “Standard”, con Libertad Leblanc, es una ácida mirada sobre aquel proyecto trunco del “Altar de la Patria”, un mausoleo proyectado durante la presidencia de Isabel Perón, y “Mbucuruyá” propone una ficción sobre la expedición de Humboldt y Bonpland por el río Orinoco en el siglo dieciocho.